Casi todo el mundo ha sentido alguna vez que se le “duerme” una mano o un pie. Te sientas con las piernas cruzadas mucho rato, te despiertas con el brazo debajo de la almohada, y de pronto aparece ese cosquilleo como de alfileres. Casi siempre se quita en unos minutos y no pasa nada más.
Pero cuando el adormecimiento aparece con frecuencia, dura días o va empeorando, el cuerpo puede estar avisando de algo que vale la pena revisar. En este artículo te explicamos por qué ocurre, cuáles son las causas más comunes y qué señales no debes dejar pasar.
¿Por qué se duermen las manos y los pies?
La sensación de hormigueo, pinchazos o falta de sensibilidad tiene un nombre médico: parestesia. Ocurre cuando la comunicación entre los nervios de la piel y el cerebro se interrumpe o se altera.
Cuando la causa es pasajera, como presionar un nervio al sentarte o dormir en mala postura, la sensación desaparece en cuanto cambias de posición. Cuando la causa es un problema en los propios nervios, el adormecimiento tiende a repetirse o a quedarse.
Causas más comunes
1. Presión temporal sobre un nervio
Es la causa más frecuente y la menos preocupante. Cruzar las piernas, apoyarte sobre los codos o dormir encima del brazo comprime los nervios por un rato. Si se quita en pocos minutos y no se repite a menudo, no suele ser motivo de alarma.
2. Diabetes y neuropatía periférica
Con el tiempo, el azúcar alto en la sangre puede dañar los nervios que están fuera del cerebro y la médula espinal. A esto se le llama neuropatía periférica, y la diabetes es su causa identificable más común. Suele empezar en los dedos de los pies y va subiendo poco a poco, con hormigueo, ardor, adormecimiento o dolor.
3. Falta de vitamina B12
La deficiencia de vitamina B12 es una de las causas nutricionales más conocidas del hormigueo en manos y pies. Puede venir acompañada de cansancio o anemia. Es más común en personas mayores, en quienes siguen dietas veganas sin suplementarse y en quienes toman ciertos medicamentos por mucho tiempo.
4. Síndrome del túnel carpiano
Si el adormecimiento afecta sobre todo los dedos pulgar, índice y medio, y empeora de noche o al usar mucho las manos (teclado, celular, herramientas), puede tratarse de un nervio comprimido en la muñeca.
5. Nervios pinchados en la columna
Un problema en el cuello puede provocar hormigueo en los brazos y las manos. Uno en la parte baja de la espalda, como la ciática, puede causarlo en las piernas y los pies.
6. Otras causas
También pueden influir el consumo excesivo de alcohol, algunos medicamentos (como ciertos tratamientos de quimioterapia), problemas de tiroides, enfermedades de los riñones e infecciones. En algunas personas no se llega a encontrar una causa concreta.
¿Cuándo debes ir al médico?
Consulta con tu médico si el adormecimiento o el hormigueo:
- Aparece con frecuencia o dura días o semanas.
- Va empeorando o se extiende a otras partes del cuerpo.
- Afecta las dos manos o los dos pies a la vez.
- Viene con dolor, ardor, debilidad o pérdida de equilibrio.
- Te hace difícil caminar o agarrar objetos.
Si tienes diabetes, revisa tus pies con regularidad para detectar heridas o llagas a tiempo, porque la falta de sensibilidad puede hacer que no las notes.
Señales de emergencia
Llama al 911 o ve a emergencias de inmediato si el adormecimiento aparece de golpe y viene acompañado de:
- Debilidad o adormecimiento en un solo lado del cuerpo.
- Cara caída o dificultad para hablar.
- Confusión, mareo fuerte o pérdida de visión.
- Pérdida del control de la vejiga o del intestino.
Estas pueden ser señales de un derrame cerebral u otro problema grave, y cada minuto cuenta.
¿Qué hará el médico?
El médico te preguntará cuándo empezó, si fue de golpe o poco a poco, qué partes afecta y qué sientes exactamente. Puede pedir análisis de sangre para revisar el azúcar, la vitamina B12 y la tiroides. En algunos casos te enviará a un neurólogo para pruebas de los nervios.
La buena noticia es que, cuando la causa se encuentra temprano, muchos casos se pueden controlar o mejorar.
En resumen
Que se te duerma un pie de vez en cuando es normal. Que se te duerma seguido, sin razón aparente, no lo es. Escucha a tu cuerpo y no lo dejes para después: una consulta a tiempo puede evitar daños mayores en los nervios.
Este artículo es informativo y no sustituye la consulta con un profesional de la salud.